El otro día comentamos sobre los humanos…

El otro día comentamos sobre los humanos… Cuando el ser humano se cree el más bueno, el más guapo, el más listo, el que mejor hace las cosas…. En suma piensa que es muy importante, reclama de los demás el valor que él mismo se ha otorgado.
Los rasgos más llamativos son: desconfianza, suspicacia, no aceptan las críticas, creen tener siempre la razón y que la culpa es de los demás.
Tiende a los celos, son orgullosos, fríos, con poco sentido del humor y de las manifestaciones de ternura.
¿Las personas llamadas normales tenemos algún rasgo paranoico?
¿La crítica destructiva surge como consecuencia de la paranoia de la vida que estamos viviendo?
Por la ambición de ganar dinero se están olvidando muchas razones lógicas que encauzan las emociones y dan un sentido constructivo a las relaciones humanas.
Pocos seres humanos se dan cuenta de que su verdadera grandeza reside en ser conscientes del valor que tienen los demás ¡ “Por sus obras los conoceréis” es una frase milenaria que determina quién es quien en la vida!. En sus rostros están marcadas las huellas de sus pensamientos y sentimientos!.
Sintiendo, comprendiendo, analizando, ordenando… vamos remontando el vuelo, haciendo caminos mentales más sensibles y humanos dejamos huellas en la atmósfera mental de nuestro entorno. El poeta lo entendió muy bien.
Hace algún tiempo en ese lugar donde los montes se visten de espinos se oyó la voz de un poeta gritar:
Caminante, no hay camino,
Se hace camino al andar
Golpe a golpe, verso a verso…
Murió el poeta lejos del hogar,
Le cubre el polvo de un país vecino;
Al alejarse le oyeron gritar:
Caminante, no hay camino,
Se hace camino al andar
Al andar se hace camino
Y al volver la vista atrás
Se ve la senda que nunca
Se ha de volver a pisar
Caminante, no hay camino,
Sino estelas en la mar
¿No merece la pena pararse un poquito a reflexionar para analizar y hacer una crítica constructiva desde el sentimiento y la razón, para que todo cambie? La autocrítica es muy sana para avanzar! Qué piensas? A la farsa le molesta la verdad y la autenticidad, la transparencia… A la farsa le gustan los embustes, los bailes de disfraces…
A la farsa hay que tratarla con diplomacia, y se crean escuelas de farsantes para enseñar los protocolos de la ignorancia!

CIUDADANO DE A PIE