¿Qué pensaría Jesús de Nazaret?

Son numerosas las sensaciones afloradas tras la renuncia del Santo Padre Benedicto XVI. En los distintos discursos del Papa se han dejado patentes los dogmas que caracterizan dicha Institución. Sin embargo, ante el hermético silencio que caracteriza a la Santa Sede es necesario reconocer varios sucesos que han marcado un hito en la historia de los sucesores de San Pedro: ha sido el primer Papa que ha expuesto el caso de pederastia de la Iglesia católica oficialmente ante toda la opinión internacional (en contra de lo que hizo Juan XXIII que no sólo tapó la pederastia sino que dijo que era delito de excomunión para cualquier persona dentro de la Iglesia si rebelaba información de ésta al exterior, nadie de la Iglesia podía llevar a la ley de cualquier país delitos como la pederastia1) junto con el golpe en la mesa para finalizar con la corrupción en el Banco Vaticano promulgando la Ley 127 en Diciembre de 2010 donde ordena expresamente a toda la Curia Romana que abran las cuentas para que los inspectores del Moneyval puedan dar la certificación de banco blanco.
Nadie cuestiona la intención de Su Santidad, allegados y fieles. Estamos ante un estado aconfesional con una histórica España arraigada en la Fe católica, siendo ésta la religión mayoritaria; que no preferente; ya que nuestro Estado mantiene acuerdos con otras confesiones religiosas: evangélica, israelita y musulmana.
En tiempos de Cuaresma sería necesario realizar un ejercicio endógeno de crítica para poder ayudar con nuestro grano a los demás en tiempos tan difíciles. Creo en el Jesús que no estableció jerarquía alguna, ya que como Él mismo explicitó: “El Hijo del hombre no vino para ser vendido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud” (Mt 20:28), creo en el perdón de corazón de Padre a hijo, ya que nadie conoce mejor al hijo que el mismo Padre, creo en el médico y sanador de almas, el que clamaba a la paz, a la justicia, a la libertad. Creo en el Cristo que defendía al ser humano sin distinción de género ni condición, el que rechazaba la hipocresía y los lujos y protegía a los niños frente a cualquier vulneración cuidándolos como el mayor tesoro de la tierra. Luchó sólo con su arma más potente: la palabra y jamás incitó a la violencia entre semejantes. Se codeó de los más pobres y humildes de corazón sembrando en estos la Fe y la semilla de Dios. Creo en el Ser que no imponía su doctrina a nadie, ya que cada uno es libre para decidir qué opción es la más conveniente; que no tiene porqué ser la más óptima para todos.
Cristiano es aquel que sufre con el pobre, que se preocupa del enfermo o que pasa necesidad con el hambriento y sufre en primera persona el drama de cada hermano. Cristiana, es la persona que escucha el mal estar de otra, tiende su mano y le tranquiliza proporcionándole consuelo, apoyo y consejo, realizando las cosas desde lo más profundo del corazón, de manera desinteresada, guardándole en silencio el secreto a su prójimo. Es necesario actuar con humildad y sencillez evitando caer en la ambición desmedida o en la avaricia. ¿De qué le sirve a una persona ganar el mundo entero si pierde su alma? Ya que “No son los que me dicen: «Señor, Señor», los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo” (Mt 7:21)
Sin lugar a dudas, Jesús ha sido un personaje histórico enigmático. Ha dejado su huella en el tiempo conservándose su Mensaje a pesar de los terribles actos que ha llevado a cabo la humanidad en su nombre. El mismo ser humano se encarga de desdibujar su Buena Nueva exponiendo lo peor de su existencia. Se dan golpes en el pecho alzando su cabeza con soberbia ante las personas que les rodean injuriando a sus semejantes llenándose la boca del nombre del Santísimo; pero lo que ellos no saben es que al más Grande no se le puede engañar.mosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre!” (Mt 23:27-28).
Por Jennifer Rojas
2 Robles, Francisco. Feria de las vanidades. CRISTO ES EL MENSAJE. Periódico ABC, Martes 23 de Agosto de 2011.