Entrevista al nuevo párroco de Posadas

Hola José Miguel, ya llevas algunos días aquí como párroco, ¿antes de llegar a Posadas como te imaginabas que sería para ti este nuevo trabajo?
Yo me he ordenado el 23 de junio pasado, por lo que mi experiencia en el ministerio es muy reciente y estoy en Posadas desde el 20 de julio que tomé posesión aquí en esta parroquia tan bonita. Para mí es un placer y la verdad es que era un destino que fuera el que fuera hay que dar gracias siempre a Dios, porque la iglesia está muy necesitada, hacen falta muchos sacerdotes, hay que pedir mucho por las vocaciones y yo tampoco tenía ninguna preferencia la verdad. Es siempre el Señor el que te manda, el Espíritu te inspira y donde Don Demetrio, nuestro obispo, estime que es más oportuno y hace falta pues allí estamos nosotros siempre dispuestos a obedecer.

¿Ha cambiado mucho la idea que traías sobre cómo iba a ser tu nueva vida sacerdotal?
Como acabo de salir del seminario, siempre allí en el periodo de formación, y el de discernimiento, que por cierto es el más bonito del seminario con tan buenos hermanos sacerdotes que se han ordenado en los últimos años, los que han entrado en primero, cuando tu acabas y a ellos les queda por delante toda esta etapa, pues siempre uno claro te centras mucho en la formación, en los cinco ámbitos que allí se cultivan, tanto el intelectual, el pastoral, el espiritual, también el académico por supuesto y el comunitario. Vivir en comunidad también supone un cambio en la vida de cada seminarista. Unos son más pequeños, vienen a veces del menor y al venir de este, ya llevan digamos un rodaje, unos años de la secundaria del bachiller y llegan al mayor les cuesta menos a lo mejor de los que venimos fuera de ese mundo, que hemos estado en un trabajo, inmerso en este mundo y claro al llegar a un lugar en el cual te encuentras con una comunidad de hermanos que todos buscan lo mismo; servir al Señor, ordenarte y ser sacerdote si Dios quiere el día de mañana, pues eso te cambia un poco la visión que tienes. Pero yo tengo que dar gracias. Pero es cierto que cuando está en el seminario, no puedes imaginarte lo que es el día a día del sacerdote hasta que no te incorporas y tomas posesión de tu parroquia, empiezas a conocer a la gente, sus necesidades, ves cómo está el ambiente del pueblo, las hermandades, cofradías, y la devoción popular. Todo eso una vez que lo vas viviendo en el día a día y con el tiempo pues percibes lo que es esa sintonía que tiene que ver siempre en el párroco y sus feligreses, y ponerte también a sus disposición para que sepan ellos que siempre estás dispuesto para acogerlos con todo el cariño que se merecen.

¿Qué es lo que te ha sorprendido más de esta población malena?
Llevo dos semanas en Posadas y lo que yo destacaría es el cariño de la gente, he notado que voy por la calle y las personas me saludan y me dicen: ¡Hombre usted es el nuevo párroco que ha llegado. Qué alegría, aquí tiene usted su casa para lo que quiera y le haga falta. He notado que las gentes están siempre dispuestas a ayudarte y ponerse a mi disposición. Eso a mí me ha sorprendido mucho. Yo intento en la manera de lo posible está siempre accesible y que todas las personas vean que tienen un párroco que también está pendiente de ellos y que quisiera que hubiera una comunión entre nosotros, tanto a nivel pastoral por mi parte, que me tienen para todo lo que necesiten. En concreto, me ha encantado el cariño que he encontrado por parte de los malenos de este pueblo.

¿Cuál es el perfil medio, si lo conoces ya, de tus feligreses?
Todavía es muy pronto para conocerlo, pero más que perfiles de feligreses, yo lo que veo son almas que tienen derecho y que merecen una historia personal de salvación para cada uno. Ese mensaje que Jesucristo nos dejó para decirnos que vino aquí y di la vida por mí y por vosotros, por todos para que tengáis la posibilidad de tener un camino propio de salvación. Mi obligación va por ahí. Yo veo almas todas por igual. Es verdad que hay sectores como la juventud con su vitalidad, energía, capacidad de innovar, con toda la iniciativa que siempre proponen, que son buenas

Dentro de tu oficio, ¿qué obligaciones y qué rutinas te satisfacen más y cuáles son las que llevas peor?
Bueno también por el poco tiempo que llevo, ahora mismo lo llevo todo con mucha ilusión, la verdad, no es que diga que algo se me hace más pesado. La Eucaristía diaria, que el Señor se haga presente en el altar con estas manos cada día es algo muy grande. También los ratos de oración, las reuniones con los catequistas. También la atención a las hermandades y cofradías.

¿Qué haces en tus ratos libres? ¿Practicas algún tipo de deporte?
Pues mira ahora mismo ratos libres tengo algunos por la mañana, pero tampoco tantos porque como cada vez que vas a salir a algún lado al pueblo, siempre te encuentras a alguien a los que vas conociendo. El deporte ciertamente lo tengo muy olvidado últimamente y me hace falta porque he cogido un poco de peso y el deporte me hace falta, lo reconozco.

¿Cómo valoras al Papa Francisco?, ya que bajo mi punto de vista ha cambiado el tono de sus mensajes con respecto a sus predecesores.
El Papa Francisco es un gran Papa que ha revolucionado mucho el mensaje. Si nos fijamos bien y lo analizamos a fondo, nos vamos dando cuenta de que el Papa Francisco dice lo que la iglesia siempre ha dicho, pero también nos da que pensar de lo importante que son las formas. El nos ha transmitido un mensaje de misericordia y el amor de Dios.

Cuéntame como un día en particular, giras la cabeza y te dices "me voy al seminario?
Bueno lo de la palabra un día, eso es muy difícil de resumir porque no es una decisión que uno toma de la noche a la mañana. El decidir dejar el mundo, tu trabajo, dejar tu novia o un proyecto de familia y seguir a Jesucristo a través de la vocación sacerdotal es un proceso que en mi caso duró años. Yo empecé el año 2008 cuando decidí hacer un voluntariado en Tierra Santa, eso me marcó mucho y a raíz de ahí vi lo que era la labor de un párroco y entonces fue cuando decidí irme al seminario.

San Juan de Ávila con su gran preocupación por la formación de los sacerdotes, ¿fue uno de los precursores de los Seminarios?
Así es, justamente llevas razón. San Juan de Ávila fue un gran santo y patrón del clero español. Toda su labor apostólica fue en Montilla y predicó muchísimo a sacerdotes, religiosos, a matrimonios, dirigía espiritualmente y se entregó al Señor y a las almas que se le encomendaron. El fue el que envió un texto al Concilio de Trento para sugerir que los sacerdotes se formaran en los seminarios.

Muchas de las personas podrían preguntarse: ¿Para qué quiere un cura estudiar una carrera y estar tan preparado? ¿Solo para poder celebrar una boda, un bautizo, un entierro, o algo más?
La formación es vital para nosotros, son seis años de estudios. Hacemos un doble grado en filosofía y teología. La verdad es que conocer a Dios es imposible. Nunca vamos a alcanzar su misterio. Es algo tan incomprensible y tan inconmensurable que no lo alcanzaremos, pero es cierto que tenemos que conocer lo más posible todas las necesidades del hombre y toda esa dimensión espiritual que tenemos interiormente y que solo alcanzamos por un conocimiento indirecto o por fe que se llama.

¿Por qué los Sacerdotes católicos no pueden casarse?
Porque así lo dijo Jesucristo y porque nunca dijo que se casaran los apóstoles. Quiso que vivieran entregados a otras cosas encomendadas. De todas formas los sacerdotes nunca se pueden casar. Hay un debate siempre abierto entre que los protestantes, que realmente son pastores porque los eligen la asamblea entre los del pueblo, no tienen esa formación sacerdotal.

¿Crees de verdad que realmente existe un lugar llamado Purgatorio y otro denominado Limbo?
Bueno el purgatorio ciertamente si, el magisterio de la iglesia lo lleva diciendo, igual que hay cielo y que existe el infierno. Lo del limbo fue un concepto que el magisterio de la iglesia nunca había hablado de él, fue Benedicto dieciséis quien en un documento habló de que el limbo era algo que la iglesia nunca había dicho que estuviera ahí.

Para terminar José Miguel, ¿Cuál ha sido el momento más duro que has vivido en tu vida sacerdotal?
Pues mira, como llevo tan poquito, hace poco más de dos semanas que vivo como sacerdote, reconozco que lo que más me ha impactado ha sido ha celebración de una misa de un funeral.